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Abonar tomates paso a paso: cuándo, con qué y cuánto

Cómo abonar tomates con compost, humus y abonos orgánicos: antes de plantar, en crecimiento y en floración, y por qué un exceso de abono da hojas y poca fruta.

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Un tomate bien abonado produce más y de mejor sabor, pero también es fácil abonar de más y perder la cosecha. La clave no es echar mucho, sino dar lo justo en el momento justo. Esta guía te lleva por tres etapas.

La regla de oro

El tomate necesita primero crecer y después dar fruta. En cada etapa pide algo distinto:

  1. Antes de plantar: suelo rico y suelto.
  2. Mientras crece la planta: un nitrógeno moderado, que haga hojas sanas.
  3. Desde que florece: más potasio, que ayuda a cuajar y madurar la fruta.

Con demasiado nitrógeno, la planta se llena de hojas verdes y casi no da tomates. Es el error más común (errores al abonar).

Etapa 1: antes de plantar

Prepara la cama o la maceta 1 a 2 semanas antes:

  1. Afloja la tierra a unos 30 cm de profundidad.
  2. Mezcla una buena capa de compost casero o humus con la tierra. Debe quedar suelta, oscura y con olor a tierra de bosque.
  3. Riega y deja reposar.
  4. Planta el tomate profundo, con parte del tallo enterrado (errores al plantar tomates).

En maceta, el sustrato debe tener buena parte de compost o humus (tomate en maceta, tierra para el huerto).

Etapa 2: durante el crecimiento

En las primeras 4 a 6 semanas, la planta ya tiene lo que necesita si preparaste bien el suelo. A las 3 o 4 semanas puedes:

  • Agregar una capa fina de compost alrededor de la base, sin tocar el tallo.
  • Regar con un té de compost suave, si lo preparas.
  • Mantener el suelo cubierto con acolchado.

No agregues más: una planta muy verde y frondosa no es una planta fuerte.

Etapa 3: floración y fruta

Cuando aparecen las primeras flores, el tomate pide más potasio y fósforo, y menos nitrógeno. Opciones naturales:

  • Más humus o compost maduro cada 2 o 3 semanas.
  • Cenizas de madera limpia, en cantidades pequeñas, esparcidas muy finas y regadas (no uses cenizas de maderas tratadas ni pintadas).
  • Un abono orgánico de frutos, si lo tienes: sigue las instrucciones de la etiqueta.

En esta etapa, el riego parejo vale más que cualquier abono. La fruta que se parte o la mancha negra en la base se deben más al riego irregular que a falta de abono (fruta que se parte, pudrición apical).

En maceta

La tierra de la maceta se agota más rápido. Cada 2 o 3 semanas puedes aportar un puñado de compost o humus en la superficie y regar. Evita los abonos concentrados que quedan en un volumen chico de tierra: pueden quemar las raíces.

Señales de que algo anda mal

Qué abonos usar

Los orgánicos suaves son los más seguros en el huerto familiar: compost, humus de lombriz, guano bien compostado. Se descomponen lento y mejoran el suelo. Los puedes ver en abonos orgánicos.

Qué no hacer

  • No pongas abono fresco ni estiércol sin compostar junto a las raíces.
  • No abones una planta con sed o estresada por calor.
  • No aumentes la dosis porque "la planta se ve débil": primero mira la luz y el riego.

Para seguir leyendo

El tomate completo está en la guía del tomate. Para proteger la cosecha de bichos y hongos, mira plagas y enfermedades del tomate.

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